HACIENDO MEMORIA

1976, 2 DE ENERO. Perón había muerto. (1ro de julio de 1974). Su heredera Isabel, agonizaba en el poder político. La hiperinflación crecía y ante esa preocupación, la salud mental de los argentinos sumaba desánimo, ante ahorros que volaban. López Rega (1), y la Triple A generaban un genocidio sin presedentes, en tanto Montoneros y ERP apuntaban a atentados y copamientos. Los movimientos universitarios se ocupaban de hacer pensar estrategias desde lo intelectural, con evidentes tintes realistas, que aportaban espacios de desorientación y confución, aumentando el descontento. Hace 50 años. La lucha continúa desde otras miradas.. Fui protagonista como cursante de Comunicación Social. Raquel
(1) Lopez Rega, fue político, policía y escritor. Apodado «el brujo» por su práctica esotérica, influyó sobre Perón e Isabel y ocupó el cargo de Ministro de Bienestar Social , durante los gobiernos de Héctor J. Cámpora, Raúl Alberto Lastiri, Juan Domingo Perón e Isabel Perón, cargo desde el cual organizó la Alianza Anticomunista Argentina, un grupo paraestatal y parapolicial de ultraderecha que practicó atentados y asesinatos selectivos para combatir a las corrientes izquierdistas y revolucionarias en el peronismo y de organizaciones opositoras al gobierno. Su influencia fue aumentando vertiginosamente desde 1973, y en especial luego de la muerte de Perón a mediados de 1974, convirtiéndose en un virtual primer ministro debido a su influencia sobre Isabel Perón, al punto de que casi la totalidad del gabinete estaba conformado por hombres de su confianza, promovidos por él mismo. Desde el cargo de Ministro de Bienestar Social, organizo y financio a la Triple A, un grupo terrorista paramilitar que persiguió y asesinó a los que él consideraba como infiltración marxista en el peronismo. En 1975 el ministro de economía Celestino Rodrigo, promovido por el propio López Rega, anunció un plan económico para frenar la escalada inflacionaria que consistía en crear un shock mediante un súbito aumento de precios. La violenta reacción popular a este plan derivó en la renuncia de López Rega y su fuga hacia España como «embajador itinerante». Tras permanecer más de 10 años prófugo, fue detenido en Estados Unidos en 1986 y extraditado a la Argentina donde fue procesado por asociación ilícita, secuestro y homicidio en el marco de los juicios a los responsables del Terrorismo de Estado, realizados durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Murió a los 72 años el 9 de junio de 1989 mientras cumplía prisión preventiva a la espera de la sentencia.
