«El abanico era un lujo» Lic. Armando Sinchich
«Mis valientes abuelas, mujeres de mucho coraje, se apantallaban con revistas, cartones, abanicos armados con papél. Pienso que ellas, con su esfuerzo maternal, se han ganado el cielo y el inmenso universo. La abuela Eugenia Feressin, campesina, 11 hijos merece realmente un monumento a la madre y mujer del campo. No tenía feriados ni vacaciones. Además, no se podia dar el lujo de enfermarse. Ordeñar las vacas en los amaneceres era el comienzo de l jornada laboral. Elaborar manteca. Hacer quesos todos los días era lo normal. Todo era sacrificio por los hijos y la familia».–
La recuerdo con mucho cariño a la Nona Eugenia. Era un pan de Dios. Recuerdo su voz, su sonrisa sus consejos, su mirada…

