DISCAPACIDAD Y TERCERA EDAD.
DISCAPACIDAD Y TERCERA EDAD.
A lo largo de más de 25 de mi profesión y de trabajar e investigar acerca de la problemática de la discapacidad, he podido comprobar que hay muy poco trabajo en relación a la temática y la 3ra edad. La mayoría de los profesionales han enfocado su investigación en el nacimiento, la 2da infancia y la adolescencia, dejando de lado al adulto y 3ra edad. Pareciera que cuando una persona con discapacidad que ha logrado superarse pudiendo llevar una vida casi “normal”, como que ya estaría solucionado su vivir. A mi parecer nada ha terminado aquí, sino que cuando ha llegado a ser adulto, aparecen nuevas dificultades que complican su existencia; por ejemplo la perdida de sus padres o de la persona que tuvo a cargo de su crianza y por lo tanto aquellos que no han construido una familia o pareja propia, deberá repensar y organizar su nueva vida. Ahora bien: ¿Qué sucede cuando una persona con discapacidad llega a ser un adulto mayor? Cuando ya pensamos que la persona ha superado los obstáculos y ha aprendido a vivir con su discapacidad, aparece la vejez, que ya de por si para todo ser humano es discapacitante porque con el correr de los años hay un desgaste orgánico, físico y mental que deteriora el cuerpo ocasionándole enfermedades propias de la edad como por ejemplo el reuma, artritis, etc. Entonces podemos ver que a esta edad, a la persona con discapacidad se le suma un plus, apareciendo las consecuencias de la vejez y dolores con lo cual deberá aprender a convivir con éste nuevo cuerpo. Quisiera agregar que profesionales que han investigado en ésta campo, han descubierto que las personas con discapacidad motriz como una persona con parálisis cerebral, entra mucho antes en la 3ra edad, porque al desempeñar sus actividades cotidianas, gasta mayor energía y su cuerpo se deteriora mucho antes que cualquier otra persona que no posee una discapacidad. Y para finalizar por hoy, quiero dejar en claro que el desarrollo de una persona con discapacidad motriz no es igual que el de una persona con discapacidad mental, ya que estos sujetos tienen otras necesidades y deben ser acompañados de diferente manera para que puedan desempeñar su vida. Pero sobre este tema hablaré en otra oportunidad.
Emilia L. Olmos. Psicóloga. Mat. 2374

