El fútbol como hecho social y sus derivas

Por Carlos Solero
El sociólogo Emile Durkheim definió a los hechos sociales como formas de actuar de pensar y de sentir anteriores a los individuos pero que ejercen un efecto coercitivo sobre ellos. Es decir que los hechos sociales condicionan las conductas individuales de diversas formas. En esta época es observable cómo en la vida cotidiana de miles y miles de personas, quieran estas o no mantenerse al margen de los partidos de fútbol del campeonato mundial, resulta casi imposible sustraerse a este hecho social. El bombardeo mediático radial, televisivo, el tema de conversación entre vecinas y vecinos en los lugares de estudio y de trabajo es recurrente los partidos y la performance del seleccionado albiceleste. Se presenta cada cotejo como si fuera una batalla en la que se pone en juego el destino de toda la población. Se genera la ilusión que quienes están en el campo de juego disputando y en las butacas o tribunas de los estadios representan al conjunto de los habitantes del territorio de la región argentina. Todo lo antedicho hace olvidar cómo siguen creciendo la exclusión social y la pobreza, la tuberculosis aumentó un 22 % como consecuencia directa de las políticas hambreadoras gubernamentales. En estos días una empresa metalúrgica autorizó a sus empleados a dejar sus puestos de trabajo para que pudieran ver por tv un partido de la selección argentina, durante el transcurso del mismo les envío los telegramas de despido. Próximamente el equipo albiceleste se medirá con la selección de Inglaterra, no faltarán quienes evoquen la Guerra de Malvinas de 1982. Cabe señalar que en aquel año participaron genocidas responsables de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura cívico militar (1976-1983), los secuestraron, torturaron y perpetraron desapariciones forzadas de luchadores sociales se rindieron ante las tropas británicas. Muchos soldados argentinos fueron estaqueados por buscar los alimentos que los militares no les proveían.
Nunca olvidemos todas estas cuestiones.
La pelota seguirá rodando hasta el final del campeonato que aún tiene un final incierto, lo único cierto es su uso político para la alienación de masas y la distracción en medio de una crisis económica y social terminal para la mayoría de las mujeres y hombres de a pie.

