Que nos deja una etapa de crisis en nuestra vida?
Seguramente nadie a quedado al margen del aprendizaje, de la transformación de nuestras rutinas y la manera de analizar nuestro mundo interior y su entorno. La incertidumbre y el miedo son los estados que acompañó/a a la humanidad casi sin distinción, solo soportado por quienes por ser portadores de un grado de fortaleza interior superior, lograron equiparar y sacar esa reserva que los sostuvo y los rescato y acomodó. Es posible que las personas modifiquen sus prioridades y empiece una cambio social de abajo hacia arriba, con movimientos en defensa de la conservación planetaria, pasando más tiempo unidos en la familia, y que, como consecuencia, aparezcan movimientos políticos promotores de esas nuevas tendencias y que aglutinen a las mayorías, liderados por los jóvenes. De esa forma, en la próxima generación, ellos serían un factor decisivo en el cambio.
Estudiosos de la mente humana vierten distintas hipótesis, pero de todo lo escrito y escuchado hay una que es muy real, hay esperanza de que podamos comenzar a ver el mundo de manera diferente. Nunca antes el ser humano se había visto tan sometido a prueba como ha sucedido en esta pandemia. Eso sí, para cambiar se requiere inteligencia, cultura, honestidad, generosidad y apertura mental. Sin duda, aquellos aferrados al dinero, y los que son fanáticos políticos o religiosos, se mantendrán defendiendo sus intereses y su statu quo por encima de cualquier otra consideración. La diferencia notable que vivimos en educación es una característica que deberá ser resulta en el futuro inmediato. Esta claro que la tecnología llegó avasallante y para quedarse y los que quedan fuera del sistema devolverán esa insatisfacción a la sociedad, como ya está sucediendo. La educación, sin lugar a dudas, hace mejor a los seres humanos y también, por supuesto, la crianza con afecto, sin hambre, con oportunidades, con valores. La desigualdad mostró su cara más dura: la gran deserción escolar de la clase media baja. Y esto tiene que ser considerado para que los niños puedan avanzar hacia una sociedad más justa. Es probable que olvidemos este 2020 como ocurrió con el diluvio universal, o con la peste negra y la gripa española del siglo pasado y con la tragedia que provocaron las dos guerras mundiales, pero lo que no debemos desatender es el nivel de desigualdad que marcó este año y la solidaridad de muchos. En lo económico es evidente que solo las empresas alineadas con la tecnología (“física y mentalmente”) serán las que tengan un futuro más exitoso, que deberá ser usada con convicción y criterio.
LIC. RAQUEL VASCHETTO
